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sábado, 1 de diciembre de 2007

José de la Cruz Carrillo



El General Cruz Carrillo, nacido en la ciudad de Trujillo el 3 de mayo de 1788, es considerado por los historiadores de su región nativa como el primer prócer militar trujillano en razón de sus múltiples méritos y de los señalados servicios que prestara a la patria durante la guerra de la independencia, y consolidada la República, como primer mandatario de las Provincias de Barinas y Trujillo.Hijo de don Andrés Antonio Carrillo y de doña Josefa Gómez Terán, la infancia y adolescencia de Cruz Carrillo transcurren en su ciudad nativa. Allí obtuvo sus primeros conocimientos y ayudó a su padre en la atención de sus heredades ubicadas en la márgenes del Río Mocoy. En 1810, cuando la Provincia de Trujillo decide incorporarse al movimiento emancipista y constituye una Junta de Gobierno autónoma, fundamentando su decisión en que constituía una gran peligro continuar bajo la dependencia de los gobernantes enviados desde España, por cuanto este país, invadido por las tropas napoleónicas, se hallaba contaminado de las costumbres licenciosas, de las ideas heréticas que minaban las bases de nuestra formación religiosa y propagaban las más abominables prácticas contrarias a la moral y a la decencia. Cruz Carrillo se alistó en las milicias autonomistas y alcanzó prontamente el grado de subteniente. Al perderse la Primera República en 1812, el joven oficial, prisionero de las autoridades españolas fue remitido al Zulia, de donde regresó poco tiempo después a su ciudad natal. Allí se encontraba en 1813 cuando Bolívar llegó a Trujillo, donde firmó el famoso decreto de Guerra a Muerte. Cruz Carrillo se enrola una vez más en la huestes emancipistas y continúa bajo el mando del Libertador participando en los principales combates de la Campaña Admirble que restableció el régimen republicano. En estas gloriosas jornadas Cruz Carrillo obtiene el grado de CapitánEn los aciagos días de 1814, cuando Boves insurge de la sabana ilímite con su torrentoso tropel de llaneros indómitos, el Capitán Cruz Carrillo actúa bajo el mando del General Rafael Urdaneta en la ciudad de Valencia. Perdida una vez más la República, el joven patriota trujillano emprende bajo la conducción de Urdaneta la retirada hacia occidente destinada a salvar de la destrucción las más valiosas y disciplinadas divisiones del Ejército Patriota. En esa retirada que algunos historiadores han comparado con la de Jenofonte a través de las áridas planicies del Asia Menor, se distingue otro joven militar trujillano, Andrés Linares, quien sería fusilado por el General Pablo Morillo a raíz de la ocupación de Cundinamarca por el ejército español.Dominados los territorios de Venezuela y Nueva Granada por los españoles, Cruz Carrillo con algunos grupos irreducibles se interna en las regiones selváticas del Casanare. Luego cuando José Antonio Páez reagrupa los llaneros dispersos después de la muerte de Boves, reaparece Cruz Carrillo al lado del incomparable caudillo que ha logrado el prodigio de atraer a los valientes habitantes de la llanura a la sombra de la bandera tricolor. Participa Cruz Carrillo en los famosos combates de Mata de la Miel, El Yagual, Achaguas y Mucuritas. Entonces ostenta ya el grado de Teniente Coronel. Páez en su relato sobre el combate de Mucuritas habla del insólio arrojo "del bravo Comandante Cruz Carrillo".En 1818, Cruz Carrillo opera bajo las órdenes directas del Libertador en la campaña de los Llanos y toma parte en todas las acciones efectuadas en Cojedes, Ortiz San Fernando y El Sombrero. En 1819 realiza Cruz Carrillo, bajo el mando del Libertador, la gloriosa campaña que atraviesa Los Andes, por el inhóspito Páramo de Pisba y llega a los valles de la Nueva Granada, donde se producen las gloriosas aciones de Pantano de Vargas y Boyacá que deciden el avance del Ejército Libertador hasta la ocupación de Bogotá. En esta memorable campaña Cruz Carrillo alcanza el grado de Coronel.En 1820 Cruz Carrillo se encuentra de nuevo en su tierra nativa; organiza contingentes militares para las futuras campañas y ejerce el cargo de Gobernador de las áreas liberadas de su provicia. Ocurren entonces los primeros contactos entre patriotas y realistas y se firman los tratados de Armisticio y Regularización de la guerra. Bolívar y Morillo se encuentran en la vecina población de Santana, se abrazan e intercambian frases de efusiva cordialidad. De este modo Trujillo viene a ser "cuna y sepulcro de la Guerra a Muerte", según el hermoso aserto del poeta Eladio Alvarez de Lugo.En 1826, el Libertador lo distingue con el grado de General de Brigada y lo pone al frente de una División en cargada de mantener la paz en las regiones limítrofes de Cundinamarca y Venezuela. En 1830 es electo diputado al Congreso Admirable en el cual se congregan las más relevantes personaliddes de la República Grancolombiana.Frustrados los grandes ideales del Libertador, el General Cruz Carrillo se retira a la vida privada. En 1832 asume el cargo de Gobernador de la Provincia de Trujillo, bajo la presidencia del General Carlos Soublette. En su administración funda escuelas, abre caminos, construye puentes, impulsa la actividad económica de su pueblo, estimula el desarrollo cultural y administra los dineros públicos con la más extremosa pulcritud. Murió el año 1863, en su residencia trujillana, la vieja casona de la Guerra a Muerte y de los Tratados de Armisticio y humanización de la tremenda lucha, rodeado del afecto de los jóvenes que solían visitarlo, para oírle contar los episodios de su vida, gloriosa, en medio de la honda veneración de todos sus conterráneos.