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sábado, 5 de julio de 2008

5 de Julio de 1811


Lo que comenzó el 19 de abril de 1810 como un movimiento autonomista por parte del Cabildo de Caracas, pero que guardaba fidelidad al rey Fernando VII; en 1811 no sólo superó el ámbito de la Provincia de Caracas al sumarse otras provincias, sino que implicó la ruptura definitiva con el nexo colonial español. Con esta finalidad se instaló en Caracas el 2 de marzo de 1811, el primer Congreso de Venezuela, con la representación de las Provincias de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Mérida, Barcelona y Trujillo. Estas siete provincias que formaban la "Confederación Americana de Venezuela en el Continente Meridional", quedaron simbolizadas en las siete estrellas de la bandera nacional venezolana. Es importante destacar que las provincias de Coro, Maracaibo y Guayana, quedaron excluidas del Congreso por estar dominadas por los españoles.

La instalación del Congreso se llevó a cabo el 2 de marzo de 1811 en la casa del Conde San Javier (hoy esquina de El Conde) en Caracas, con asistencia de la Junta Suprema. Acto seguido se eligió un Presidente provisional del Congreso y pasaron, precedidos por los miembros de la Junta a la catedral deCaracas, donde el arzobispo Narciso Coll y Pratt ofició la misa y después del evangelio los diputados prestaron juramento, bajo estos términos: "¿Juráis a Dios por los Santos Evangelios que vais a tocar, y prometéis a la Patria conservar y defender sus derechos y los del Señor Don Fernando VII, sin la menor relación o influjo con la Francia; independientes de toda forma de gobierno de la península de España; y sin otra representación que la que reside en el Congreso General de Venezuela; oponeros a toda dominación que pretendiera ejercer soberanía en estos países, o impedir su absoluta y legítima independencia cuando la Confederación de sus Provincias la juzgue conveniente...?". Dicho juramento expresa tres aspectos que son importante destacar. El primero, es el rechazo por parte de la iglesia a la influencia de la Revolución Francesa en el proceso independentista venezolano (y en toda Hispanoamérica) dado su marcado carácter anticlerical. Segundo, la mención a la forma federativa (Confederación) de la Constitución Política, lo cual formará parte del intenso debate centralismo-federalismo que se llevará a cabo durante el Congreso, y que dominará todo el siglo XIX. Tercero, la declaración de la Independencia absoluta de Venezuela, la cual además había que proteger no sólo de España sino de las demás potencias europeas.

A medida que se fueron desarrollando las sesiones del Congreso, la idea de la Independencia fue ganando adeptos en el seno del mismo. Muchos diputados la apoyaron con apasionados alegatos, otros con argumentos históricos. Entre los diputados que se oponían a la ruptura definitiva con la corona española, se encontraba el sacerdote de La Grita, Manuel Vicente Maya, quien pronto se vio abrumado por los discursos de Fernando Peñalver, Juan Germán Roscio, Francisco de Miranda, Francisco Javier Yanez y muchos más, favorables a la idea de la Independencia absoluta. Mientras tanto, los ánimos de los jóvenes radicales se caldeaban en las reuniones de la Sociedad Patriótica, hasta llegar el momento en que Simón Bolívar lanzó—ante las dudas sobre la Independencia—su famosa pregunta: "¿Trescientos años de calma, no bastan?".

En la mañana del 5 de julio continúo el debate en el Congreso, y a comienzos de la tarde se procede a la votación; hecho el recuento de los votos, el presidente del Congreso Juan Antonio Rodríguez Domínguez, anunció solemnemente a las tres de la tarde, que quedaba proclamada la Independencia absoluta de Venezuela. De acuerdo con los testimonios de la época, luego de la proclamación se vivieron momentos de intensa emoción. Una manifestación espontánea, a la cabeza de la cual figuraba Francisco de Miranda, acompañado por miembros de la Sociedad Patriótica y del pueblo, recorrió las calles de la ciudad, ondeando banderas y gritando consignas acerca de la libertad. En la misma tarde del 5 de julio el Congreso celebró otra sesión, en la que se acordó redactar un documento, cuya elaboración fue encomendada al diputado Juan Germán Roscio y al secretario del Congreso, Francisco Isnardi. En este documento debían aparecer los motivos y causas que produjeron la Declaración de la Independencia, para que sometido a la revisión del Congreso, sirviese de Acta y pasara al Poder Ejecutivo.

Finalmente, debemos aclarar que el texto antes mencionado, el cual se conoce como el Acta de la Independencia, aunque está fechado en Caracas el 5 de julio de 1811 (porque ese día fue declarada) en realidad fue redactada en la noche del día 5 al 6 o en el transcurso del día 6, aprobado el 7 por el Congreso y presentada el 8 al Poder Ejecutivo. Las circunstancias de la guerra de emancipación, hicieron que se perdiera el manuscrito original del Acta de la Independencia, el que llevaba al pie las firmas autógrafas de 41 diputados y el sello del Congreso. Hasta el presente este documento fundamental para nuestra historia, no ha sido localizado. Sin embargo, el texto auténtico del Acta de la Independencia se conoce perfectamente gracias a su reproducción en El Publicista de Venezuela y la Gaceta de Caracas del 16 de ese mes

Batalla de Carabobo


Acción bélica librada cerca de la ciudad de Valencia, el 24 de junio de 1821, entre el ejército realista a cargo del mariscal de campo Miguel de la Torre y el republicano comandado por el general en jefe Somón Bolívar. La victoria lograda por este último, resultó decisiva para la liberación de Caracas y el territorio venezolano, hecho que se logrará de manera definitiva en 1823 con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y la toma de las fortalezas de Puero Cabello.

Previo al combate, Miguel de la Torre distribuyó sus fuerzas de manera tal que cubrieran por el oeste el camino de San Carlos, y por sur el de El Pao. La primera línea defensiva fue confiada a la Primera División dirigida por el teniente coronel Tomás García, la cual se organizó en tres batallones principales. El batallón del Valencey a cargo del teniente coronel Andrés Riesco, ocupó la parte sur del camino; a su derecha se situó el batallón ligero del Hostalrich comandado por el teniente coronel Francisco Illas, en columna de marcha detrás de las anteriores. Además de esto, dos piezas de artillería fueron colocadas en una pequeña altura, delante de la línea formada por Valancey y Barbastro. La Posición correspondiente a la vía de El Pao fue ocupada por la División de Vanguardia liderada por el brigadier Francisco Tomás Morales, quien contaba con dos batallones principales y uno de reserva. Primero tomó posiciones el batallón ligero del Infante, a cargo del teniente coronel Simón Sicilia; e inmediatamente detrás de esta unidad se situó el batallón ligero del Príncipe. La reserva quedó integrada por el segundo batallón del Burgos, bajo la jefatura del teniente coronel Joaquín Dalmar, quien disponía de cuatro regimientos de caballería. En cuanto al cuartel general, el mismo quedó establecido cerca del batallón Burgos.

El 15 de junio de 1821, el Libertador reorganizó el ejército republicano en tres divisiones. La primera a cargo de José Antonio Páez, y formada por los batallones Bravos de Apure (liderada por el teniente coronel Francisco Torres) y los Cazadores Británicos (al mando del coronel Thomas Ildeston Ferriar); además de 7 regimientos de caballería. La segunda, comandada por el general de división Manuel Cedeño, y constituida por los batallones Tiradores (dirigida por el teniente coronel Ludwig Flegel), y Vargas ( teniente coronel Antonio Gravete), a lo que se sumaba un escuadrón de caballería. La tercera, bajo las órdenes del coronel Ambrosio Plaza y constituida por 4 batallones. El de Rifles a cargo del teniente coronel Arturo Sandes, Granaderos al mando del coronel Francisco Paula Vélez, Vencedor de Boyacá dirigida por el coronel Juan Uslar y Anzoátegui, comandada por el coronel José M. Arguidegui; completado todo esto por un regimiento de caballería. Las fuerzas republicanas sumaban en total 6500 hombres.

A tempranas horas del 24 de junio, desde las alturas de Buenavista, elLibertador hizo un reconocimiento de la posición realista y llegó a la conclusión de que ésta era inexpugnable por el frente y por el sur. En consecuencia, ordenó que las divisiones modificaran su marcha por la izquierda y se dirigieran al flanco derecho realista, el cual estaba descubierto; es decir, Bolívar concibió una maniobra tendiente a desbordar el ala derecha enemiga, operación ejecutada por las divisiones de Páez y Cedeño, en tanto que la división Plaza seguía por el camino hacia el centro de la posición defensiva. Al darse cuenta la Torre de la maniobra de los republicanos, ordenó al batallón Burgos que marchase al norte a ocupar la altura hacia la cual se dirigían las divisiones de Bolívar. Al llegar el Burgos al área indicada, abrió fuego contra el batallón Bravos de Apure, cabeza de la primera división, el cual después de cruzar el riachuelo de Carabobo, trataba de escalar la pendiente que lo llevaría a la parte plana de la sabana. Tan violento fue el contraataque del Burgos, que el Bravos de Apure tuvo que replegarse por dos veces. La situación cambió cuando una unidad que lo seguía, el batallón Cazadores Británicos, se enfrentó al Burgos y lo obligó a retroceder. Por su parte, los batallones Infante y Hostalrich, entraron en auxilio del Burgos, pero reorganizado el Bravos de Apure, se unió al Cazadores Británicos para reanudar el ataque, ayudado por dos compañías del batallón Tiradores. Para detener el repliegue de las unidades realistas que había producido la operación patriota, Torre envió los batallones Príncipe, Barbastro e Infante, los que lograron sostener la línea de combate, pero sólo por breve tiempo, pues el grueso de la caballería de la primera división del ejército republicano entró por el norte de la sabana. Con el fin de hacer frente a este nuevo ataque, la Torre ordenó al regimiento Húsares de Fernando VII que cargase contra la caballería patriota, pero esta unidad se retiró después de disparar sus carabinas.

Finalmente, atacados de frente por la infantería y por la derecha por la caballería, los batallones realistas optaron por la retirada. Como último recurso, la Torre le ordenó al regimiento de los Lanceros del Rey que atacara a la caballería patriota, pero esta unidad no sólo desobedeció la orden, sino que huyó ante la embestida de las fuerzas republicanas. Al entrar la batalla en su fase final, los patriotas iniciaron una tenaz persecución del ejército español, la cual fue llevada a cabo hasta Valencia. De los 4.279 efectivos que participaron en la batalla de Carabobo, los realistas perdieron dos oficiales superiores, 120 subalternos y 2.786 soldados. Por su parte, las bajas de los republicanos también fueron cuantiosas. El resto del ejército realista terminó refugiándose en Puerto Cabello.


martes, 24 de junio de 2008

Santiago Mariño




Nace en Valle del Espíritu Santo ( Edo. Nueva Esparta) el 25 de julio de 1788 y Muere en La Victoria (Edo. Aragua) el 4 de Septiembre de 1854. Oficial (general en jefe) del Ejército de Venezuela en la Guerra de Independencia, Santiago Mariño lideró la campaña que liberó al oriente venezolano de las fuerzas realistas en 1813. Su padre fue el capitán de milicias regladas Santiago Mariño de Acuña y su madre Atanasia Carige Fitzgerald, descendiente de irlandeses. Cursó estudios en Trinidad, donde sus padres habían fijado residencia cuando aún era un niño. Con tan sólo 22 años de edad, a raíz de los sucesos del 19 de abril de 1810 fue a Trinidad en el desempeño de una comisión que le fuera encomendada por el Ayuntamiento de Cumaná ante el gobernador británico de la isla. Dos años después tuvo su bautismo de fuego, al formar parte de la expedición que bajo las órdenes del coronel Manuel Villapol, salió de Cumaná con el encargo de dominar la insurrección surgida en la provincia de Guayana. Perdida la Primera República emigró a Trinidad en compañía de varios patriotas y de allí, en cuenta de la situación reinante en Venezuela con el gobierno del jefe español Domingo Monteverde, decide trasladarse al islote de Chacachacare, lugar donde se encontraba la hacienda de su hermana Concepción Mariño.
El 11 de enero de 1813, junto con 44 patriotas que habían emigrado con él a Trinidad, constituyó una junta en la cual se discutió y decidió una ofensiva para liberar al oriente de Venezuela de las manos españolas; a tal fin se redactó el documento conocido como Acta de Chacachacare, firmada por Mariño y en la que sirvieron como secretarios: Francisco Azcue, José Francisco Bermúdez, Manuel Piar y Manuel Valdés. Con el grado de coronel, Mariño fue ratificado como jefe de la expedición. Al día siguiente de la firma del acta, Mariño invadió el oriente venezolano donde condujo las operaciones militares que en el curso de 6 meses, dieron como resultado la liberación de las provincias de Barcelona y Cumaná. En febrero de 1814, acudió con su ejército en auxilio de Bolívar, quien operaba en el centro y occidente del país. En La Victoria, después de haber derrotado en Bocachica al jefe realista José Tomás Boves (31.3.1814), se entrevistaron Mariño y Bolívar el 5 de abril, para discutir los planes que desarrollarían los ejércitos de oriente y occidente respectivamente; de acuerdo con esto, marchó Mariño con 2.800 hombres hacia San Carlos contra el brigadier José Cevallos y en la sabana del Arao fue derrotado por el jefe realista (16.4.1814). La acción siguiente fue la primera batalla de Carabobo (28 de mayo) en la que Bolívar venció al mariscal de campo Juan Manuel Cajigal. De Carabobo, Mariño se dirigió al sitio de La Puerta donde junto a la Bolívar hizo frente a José Tomás Boves (15 de junio) con saldo desfavorable para los republicanos.
Perdida la Segunda República, de oriente emigró a Cartagena de Indias en compañía de Bolívar, y de allí a Jamaica y Haití. Como mayor general del Ejército Libertador, participó en la expedición de Los Cayos, comandada por Bolívar. Estas fuerzas arribaron a la isla de Margarita, en mayo de 1816. En la Villa del Norte (6 de mayo) una asamblea proclamó a Bolívar como jefe supremo de la República y a Mariño su segundo. En 1817 impuso sitio a Cumaná como paso previo a la liberación de oriente que, según su opinión, debía anteceder a la de Caracas. Por inspiración del canónigo José Cortés de Madariaga y de Mariño, el 8 de mayo de 1817 se reunió el Congreso de Cariaco, el cual decretó el restablecimiento del sistema federal para Venezuela, con un gobierno similar al que se había establecido en 1811; proyecto que sin embargo fracasó en poco tiempo. Cuando llevaba a cabo operaciones en oriente, en 1818, Mariño triunfó contra el coronel Francisco Jiménez en Cariaco (14 de marzo), y en la misma plaza fue derrotado por Agustín Nogueras (21 de octubre), por lo cual Bolívar tuvo que suspender la campaña que proyectaba desarrollar sobre Caracas, desde oriente.
Como diputado Mariño representó la provincia de Cumaná en el segundo Congreso de Venezuela, reunido en Angostura el 15 de febrero de 1819, del cual tuvo la licencia para volver al ejército. Ese mismo año, el 12 de junio, triunfó sobre el coronel Eugenio Arana en el combate de Cantaura; y mientras Bolívar operaba en la Nueva Granada tomó parte en el movimiento que desplazó a Francisco Antonio Zea de la vicepresidencia de la República; en su lugar fue nombrado el general en jefe Juan Bautista Arismendi, y Mariño quedó como comandante en jefe del ejército de oriente. Una vez que Bolívar llegó a la ciudad de Angostura, Mariño fue destacado en el Estado Mayor. Posteriormente, el 30 de mayo de 1821 fue nombrado jefe del Estado Mayor General del Ejército Libertador, y con ese cargo combatió en la batalla de Carabobo (24 de junio). En 1824, fue designado en Caracas presidente del Consejo de Guerra de Oficiales Generales que debía juzgar la conducta del general de brigada Lino Clemente en la pérdida de Maracaibo en 1823. En 1826 el Congreso de Colombia lo designó con el importante cargo de ministro juez de la Alta Corte, función que no pudo ejercer al estallar en Venezuela en abril de ese año el movimiento de La Cosiata, en el que fue uno de los principales dirigentes junto a José Antonio Páez. En 1827 se desempeñó como intendente y comandante general del departamento de Maturín.
Mariño fue uno de los artífices del movimiento que a fines de 1829 y comienzos de 1830, condujo a la restauración de la República de Venezuela. El 20 de enero de 1830, el Congreso de Colombia reunido en Bogotá, nombró de su seno una comisión presidida por el general Antonio José de Sucre, con el objetivo de tratar con los delegados de Venezuela el difícil tema de la disolución de la Gran Colombia. Por su parte, las autoridades venezolanas enviaron a Cúcuta una comisión cuyo presidente era el general Mariño. Finalmente, las conversaciones entre los delegados colombianos y venezolanos, no terminaron en un acuerdo. En 1834, Santiago Mariño se presentó como candidato a la presidencia de la República, pero los escrutinios favorecieron a José María Vargas en febrero del año siguiente. Tras su fracaso en los comicios electorales de 1835, Mariño acaudilló en julio de ese mismo año la llamada Revolución de las Reformas. No obstante, en 1836 dicho movimiento revolucionario fue controlado por José Antonio Páez, quien había sido nombrado jefe de operaciones por el presidente Vargas para este cometido. Luego de ser derrotado y capturado en su intento insurreccional, Mariño fue expulsado del país, por lo que comenzó un largo trajinar que lo llevó a Curazao, Jamaica, Haití y finalmente a la Nueva Granada. En 1848 regresó a Venezuela, siendo nombrado casi de inmediato comandante general del Ejército organizado por el presidente de la República José Tadeo Monagas, para hacer frente al levantamiento en armas del general Páez, a raíz de los acontecimientos del 24 de enero de 1848, que derivaron en el asalto al Congreso por parte de Monagas. Años después en 1853, fue reducido a prisión por su participación en la llamada Revolución de Mayo, la cual estalló la noche del 24 al 25 de mayo de dicho año, pero fue libertado tiempo después. Los últimos días de su existencia los pasó en La Victoria, retirado de las actividades públicas y políticas. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 29 de enero de 1877. Al igual que muchos personajes de nuestra historia, estuvo vinculado a la masonería, siendo miembro de esta orden en grado 33.

Pedro Salias

Nace en Caracas y muere en Aragua de Barcelona (Edo. Anzoátegui) el 17 de Agosto de 1814
Militar que combatió a favor de la Independencia. Hijo de Francisco Antonio Salias Tordesillas y de María Margarita Sanoja Cabeza de Vaca. Conforma junto con sus hermanos: Francisco, Juan, Mariano, Carlos y Vicente, un cuadro de patriotas que sirvieron a la causa de la República. En el momento del 19 de abril de 1810, Pedro Salias Sanoja se desempeñaba como empleado de rentas de la ciudad de San Carlos, cargo donde permanece hasta 1811, cuando se unió a las filas patriotas y sirvió como teniente del batallón de Línea, que un rico propietario de San Carlos de apellido Yánez había formado con sus propios recursos para la causa republicana. Bajo las órdenes de Miguel Ustáriz, durante la Primera República, actúa en el combate de Los Colorados de San Carlos (25.4.1812), perdido por los republicanos. Durante la Segunda República, con Vicente Campo Elías, auxilia al general José Félix Ribas en La Victoria el 12 de febrero de 1814, lo cual decide el triunfo a favor de los patriotas. Combate en las batallas de San Mateo, El Arao y primera de Carabobo, acciones de 1814. Perdida la Segunda República, ya como teniente coronel, emigra junto con Simón Bolívar al oriente del país y muere en la batalla de Aragua de Barcelona, al frente del batallón Caracas. Era miembro de la Orden de los Libertadores de Venezuela.

Manuel Valdés

Nace en Trinidad, 1780 y muere en Ciudad Bolívar (Edo. Bolívar) el 31 de Jujio de 1845. Oficial (general de división) del Ejército de Venezuela en la Guerra de Independencia. Político. Hijo de Juan Bautista Valdés de Yarza y de María Casanova. Se inició en la carrera militar como cadete de la Compañía Veterana de la isla de Trinidad, donde presenció los acontecimientos que determinaron la pérdida para España de esta posesión, que pasó a manos inglesas en 1797. Se trasladó a Caracas y en 1802 figura en el batallón de Infantería de la Reina. Su actividad como patriota comenzó con su participación en el movimiento del 19 de abril de 1810 en el oriente de Venezuela. Perdida la Primera República (1812), emigra a Trinidad junto con otros destacados republicanos: Santiago Mariño, José Francisco Bermúdez y Manuel Piar, quienes inmediatamente se propusieron buscar los medios para regresar a Venezuela. Es así como forma parte del grupo de los 45 hombres, según nos relata Daniel Florencio O'Leary, que «…sin dinero ni modo de obtenerlo, decidió este puñado de patriotas (...) redimir a Venezuela. Cinco fusiles y unos pocos cartuchos conforman su tren militar…» Confiados en su valor y apoyados en las buenas disposiciones de los pueblos, salieron de Trinidad y en la noche del 13 de enero de 1813 desembarcaron en las costas de Güiria a las órdenes de Mariño. En 1814, participa activamente junto con Mariño en la lucha contra las huestes realistas de José Tomás Boves en el centro de Venezuela, a donde se dirige en auxilio de las tropas de Simón Bolívar. Toma parte destacada en la primera batalla de Carabobo en mayo de ese año, al mando de la división del centro. Perdida nuevamente la República, Valdés emigra a Trinidad y, poco tiempo después, se une al Libertador en las Antillas y regresa en la Expedición de Los Cayos en 1816. Entre los años 1817 y 1820, Juan Manuel Valdés actúa en el oriente del país junto a Mariño, en el ataque a Cumaná (1817) y en Barcelona, al lado de Pedro María Freites (1817). Colabora en la campaña de Guayana, siendo uno de los sitiadores de Angostura y en ese mismo año 1817 aparece entre los oficiales del comando del general Rafael Urdaneta. Acompaña a Bolívar en la campaña del Centro (1818). En 1819 figura como jefe de la Legión Británica. En 1820 cambia su escenario militar y político, al ser comisionado como comandante del llamado Ejército del Cauca. Marcha al sur de Colombia en 1820 a realizar la campaña. Triunfa en Pitayó (Colombia) el 6 de junio de 1820. Fue derrotado en Genoy (febrero 1821). Con Bolívar, triunfa en Bomboná el 7 de abril de 1822. Allí fue ascendido a general de división. El 18 de marzo de 1823 recibió la comisión, en Guayaquil, para viajar al Perú como comandante de una división de 4.900 hombres, como auxilio militar de la Gran Colombia a la República del Perú. El mismo día zarpó de Guayaquil. Estas tropas recibieron en territorio peruano el nombre de Ejército del Centro, mandado por Valdés. Con el general Andrés de Santa Cruz hizo la segunda campaña a Intermedios, al sur del Perú y se distinguió en la batalla de Zepita (25.8.1823); allí fue condecorado con la medalla de los Vencedores. Su carrera política comienza en 1826 cuando fue designado comandante general del departamento de Guayana y en esa condición firma el acta que en 1828 pide que se le confieran a Bolívar los poderes de dictador. Ese mismo año es nombrado gobernador y comandante de armas en Santa Marta. Entre los años de 1830 y 1835, participa en la vida política venezolana; hace oposición a José Antonio Páez, lo que le crea cierto aislamiento; en 1835, participa en la Revolución de las Reformas y sale al destierro hasta 1845, cuando regresa a residir en Ciudad Bolívar, donde muere.

José Leandro Palacios

Nace en Caracas 1782 y muere en Caracas el 6 de Enero de 1836 Oficial (coronel) del ejército de Venezuela en la Guerra de Independencia. Diplomático. Inicialmente prestó sus servicios en las Fuerzas Armadas de España en Venezuela. En esa condición, actuó en la represión del movimiento independentista de Gual y España en 1797 y en 1806, figuró en las fuerzas que preparó el capitán general Manuel de Guevara Vasconcelos para hacer frente a la expedición del general Francisco de Miranda sobre Ocumare de la Costa y Coro. Los sucesos del 19 de abril de 1810 lo atraen a las filas patriotas y participa junto con los caraqueños que proclamaron la República. En 1810, acompañó a Francisco Rodríguez del Toro (marqués del Toro) en la campaña de Coro y actuó en las acciones de Aribanache (15 noviembre), Coro (28 noviembre) y Sabaneta (30 noviembre). Ostentaba el grado de teniente coronel y era comandante de una de las divisiones. Bajo las órdenes del general Miranda tomó parte en el sometimiento de los disidentes de Valencia en 1811. En agosto de ese año fue ascendido a coronel. Entre 1813 y 1814, fue comandante militar de La Guaira y como tal, le correspondió cumplir en febrero de 1814 la orden del Libertador Simón Bolívar de ejecutar a los presos españoles encerrados en las bóvedas. Bajo las órdenes del general José Félix Ribas, combatió en la batalla de Ocumare del Tuy (20.3.1814) contra Francisco Rosete. Participó en la acción de Bocachica (31.3.1814). En la primera batalla de Carabobo (28.5.1814) mandaba una división. Junto al Libertador combatió en la batalla de La Puerta (15.6. 1814), donde los republicanos fueron derrotados. Perdida la Segunda República, emigró a las Antillas. Terminada la guerra, el coronel José Leandro Palacios se desempeñó como diplomático: primero como cónsul general de Venezuela en los Estados Unidos de América en 1822 y más tarde, fue acreditado sucesivamente ante los gobiernos de Brasil, Francia e Inglaterra, hasta 1831. Se retiró luego a la vida privada.

Juan Salías

Oficial de caballería del Ejército de Venezuela en la Guerra de Independencia. Hijo de Francisco Antonio Salias Tordesillas y de María Margarita Sanoja Cabeza de Vaca. Hermano de Francisco, Mariano, Carlos, Pedro y Vicente. Inició la carrera de las armas en Caracas como cadete en el primer batallón Veterano, en cuyo cuerpo obtuvo el empleo de subteniente el 31 de julio de 1811. En 1813 combatió en las acciones de Barquisimeto (10 noviembre), y Araure (5 diciembre); el año siguiente actuó en La Victoria (12 febrero), Carabobo (28 mayo) y Aragua de Barcelona (17 agosto). Estuvo entre los 42 oficiales que, con Simón Bolívar, salieron de Carúpano rumbo a Cartagena, el 8 de septiembre de 1814. Ese mismo año acompañó a Bolívar en las operaciones contra Bogotá, y en el siguiente se halló a su lado en el sitio de Cartagena durante las desavenencias entre el Libertador y el brigadier Manuel del Castillo que culminaron a comienzos de mayo con la salida de Bolívar hacia Jamaica. Salias se dirigió al interior de Nueva Granada; fue hecho prisionero en los llanos de Casanare y, conducido a Pore (Colombia), fue fusilado.